Favela Santa Marta: la otra cara de Río

Favela Santa Marta

A pesar del gran crecimiento económico de Brasil en los últimos años y de ser la sede del Mundial de 2014 y de las próximas olimpiadas en 2016, en sus calles sigue habiendo una gran diferencia entre los barrios más humildes y la clase media bien asentada. Esta clase humilde suele residir en los alrededores de las grandes ciudades en lo que los brasileños llaman favelas (chabolas), asentamientos precarios.

No queríamos marchar de Brasil sin conocer la otra cara de Río, esa cara que durante muchos años el gobierno quiso ocultar al mundo pero que hace unos años decidió recuperar. Esos lugares que remueven la parte más humana de quién los visita y te dejan pensando sobre si uno realmente valora lo que tiene.

Nosotros visitamos la Favela Santa Marta o Dona Marta ubicada en el barrio de Botafogo. Esta favela fue la primera en ser pacificada en Río en 2008, convirtiéndola en un lugar seguro para ser visitada, muy alejada del crimen y el tráfico de drogas que eran habituales y con los que todo el mundo identifica este tipo de asentamientos.

Funicular de acceso a Santa MartaPara acceder a ella tomamos el funicular que fue inaugurado en 2008 para facilitar el acceso de los vecinos a la parte alta de la favela y así evitar subir un sinfín de escaleras. Este medio de transporte gratuito es utilizado a diario tanto para acceder a la parte alta como para transportar la compra diaria y mercancías de sus habitantes. La cabina es realmente pequeña y muuuy calurosa. Tuvimos que esperar 3 turnos para poder acceder. En una parte viajan los pasajeros y en la otra colocan la mercancía.

El funicular se divide en dos tramos, en la tercera parada hay que bajarse y cambiar a otro funicular. En total son 5 paradas, pero nosotros nos bajamos en la 4ta guiados por una mujer hasta la plaza de Michael Jackson.

La favela de Michael Jackson

En el año 1996 Michael Jackson utilizó este escenario junto con El Pelourinho en Salvador para rodar uno de sus videoclips más famosos: They don’t care about us. Fue todo un hito para la favela que no ha podido olvidar el paso del Rey del Pop y en 2010 decidió poner su nombre a una plaza. En esta plaza se encuentra una estatua de bronce y un mosaico con la figura del cantante decorando una de las paredes.

Para llegar a la plaza recorrimos un laberinto de calles desordenadas, estrechas y sucias que rodeaban construcciones irregulares. Por el camino vimos a niños jugando con su imaginación sin necesidad de tener entre sus manos el juguete más anunciado por televisión en Navidad. Aquella imagen dejaba claro que la felicidad no es proporcional a lo que tienes sino a lo que sabes disfrutar con lo que te falta.

Junto a la plaza se encuentra una pequeña tienda de souvenirs donde venden coloridos cuadros que dibuja una familia residente en la favela.

Aquella tarde me llevé a casa unas cuantas cosas en las que pensar. Recorrí mi infancia y la comparé con aquellos niños, me sentí afortunado. Yo no decidí dónde nacer, lo hizo el destino y afortunadamente escogió muy bien. Pero no todos tenemos la misma suerte. A veces uno necesita detenerse y mirar lo que tiene, lo que le rodea… y cuando te das cuenta de lo afortunado que eres toca apreciarlo.

1 comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.