Salvador de Bahía y alrededores, el Brasil más intenso

Salvador - Pelourinho

Salvador, o como se le conoce popularmente: Salvador de Bahía (de la región de Bahía), fue nuestro segundo destino en Brasil, después de pasar por Foç de Iguazú. Esta gran ciudad, enclavada en el noreste brasileño, nos conquistó desde el primer minuto.

Pero antes de entrar en materia sobre Salvador de Bahía y alrededores, dejadme que os ponga en situación sobre la geografía brasileña.

En la visita guiada que hicimos 2 semanas después en São Paulo, casi al final de nuestra estancia en Brasil, nos explicaron que dentro de este gigantesco país existen como tres grandes zonas según la procedencia de sus habitantes:

  1. De Salvador hacia el norte: la zona africana. La verdad es que el color de la piel de los bahianos (como se denomina a los habitantes de la región de Bahia) no llega a negro azabache, ¡pero casi! Además se siente un profundo amor por lo africano y el movimiento de liberación de los esclavos en Brasil: Olodum
  2. La zona central: un batiburrillo de culturas, tonalidades, grados de longitud y apertura de ojos… donde se encuentran las ciudades de Río de Janeiro (y sus habitantes, los cariocas) y São Paulo (con los paulistas). En esta segunda ciudad se encuentran la segunda colonia japonesa y libanesa más amplias del mundo, ¡así que imagináos! Por algo el pasaporte de Brasil es el más deseado en el mercado negro… Cualquiera podría pasar por brasileño 😉
  3. Y finalmente el sur: con altos y rubios habitantes, procedentes de la influencia germana y holandesa que también pasó por la región

Pero volviendo a nuestro Salvador de Bahía, el que fuera la primera capital de Brasil (aunque no muchos lo saben), nos gustaría compartir con vosotros cuatro temas:

El Pelourinho

El Pelourinho es como el “casco viejo” de Salvador. Un lugar de visita obligada que nosotros elegimos como primera estancia de nuestra visita. Se compone de un entramado de plazas y calles empinadas y empedradas, con casas cuyas fachadas están llenas de color; con varias iglesias (en prácticamente toda Latinoamérica destaca su devoción cristiana), alguna de ellas construidas por los esclavos; con tiendas de artesanía y regalos típicos que rezuman alegría e intensidad por los cuatro costados; con la Cruz Caída, una gran cruz en homenaje a la iglesia que se ubicó en ese lugar desde 1553 hasta 1933; o el elevador Lacerda, que por 15 céntimos de real ofrece una gran panorámica de parte de la ciudad y de la inmensidad del océano y, al mismo tiempo, conecta la zona alta de la ciudad con la zona baja. En esta segunda zona es donde se encuentran también el Mercado Modelo, lleno de la cultura bahiana reflejada en la artesanía, los complementos, las camisetas y vestidos o los tambores que en él se venden, y el puerto, donde catamaranes y botes te llevan a las islas cercanas.

Merece la pena dedicarle un par de días. Nosotros así lo hicimos… cenando en sus calles comida típica de la época de esclavitud, viendo exhibiciones de capoeira al ritmo de sus tambores y movimientos de Samba, más intensos aún de lo habitual porque… ¡fuimos al inicio del carnaval! 🙂

  • Cómo llegar: desde el aeropuerto del Salvador se puede tomar un taxi (R$80-R$100) o bien ir en autobús público hasta el Pelourinho, el 1001 de color rojo. El autobús tarda aproximadamente 2 horas (no hay que desesperar, da muuuchas vueltas) y cuesta 3 reales por persona
  • Comida: aquí probamos el acarajé y la tapioca, si quires saber más te recomendamos leer este post sobre la comida típica brasileña
  • Alojamiento: nosotros nos alojamos en la Pousada País Tropical, súper céntrica y a la vez muy tranquila. Tuvimos un problema con el agua el primer día, pero lo solucionaron enseguida, con lo que la experiencia fue bastante buena. Sólo encontramos como pega que nuestra habitación no contaba con ventilador ni aire acondicionado, y dado el calor que hacía, para dormir mejor por las noches habría sido de agradecer…

Barra

Otros de los barrios que componen el gran Salvador y que visitamos en segundo lugar fue Barra. Mucho menos genuino que el anterior pero con un encanto que reside en su paseo marítimo lleno de pequeñas (y no tan pequeñas) playas para remojarse y soportar el calor, su faro sobre la colina, de visita imprescindible, y su zona comercial, Barra Shopping, un centro comercial muy centro comercial, seguro que me entendéis 😉

La zona del paseo es genial para pasear, salir a correr o simplemente ver cómo lo hacen los locales…

Faro de Barra en Salvador

  • Cómo llegar: nosotros fuimos desde el Pelourinho en un bus urbano que salía de la terminal, de donde salen la mayor parte de los buses del Pelourinho, junto a la Praça Municipal
  • Comida: en Barra disfrutamos del queso asado que se vendía en el paseo marítimo. ¡Fuera miedos de comer comida callejera y a deleitarse con su sabor genuino!
  • AlojamientoHotel Porto Salvador, a una calle del paseo marítimo y de la playa. Un hotel que nos encantó por lo bien acondicionado que estaba (la habitación disponía tanto de aire como de ventilador), por el desayuno completísimo que ofrecía y porque se podía acceder a la misma estancia donde se desayunaba, que disponía de microondas y fregadero, para consumir tu propia comida.

El Carnaval

En nuestro caso, tanto el Pelourinho como Barra gozaron de un encanto especial: ¡el Carnaval! Esta festividad que se celebra por todo lo alto en todo el país, en Salvador se disfruta de manera diferente según la zona.

En el Pelourinho lo suyo es salir a la calle a acompañar a las comparsas que realizan batucadas por las calles día y noche, mientras un par de miembros del grupo los siguen indicando los pasos de baile a seguir a todos los que nos sumábamos a la fiesta; y yendo a miniconcieros de samba en patios privados, donde una orquesta tras otra iban llenando el ambiente de ritmos que hacían que el cuerpo se te moviera solo frente al escenario. La piel se llena de símbolos festivos y el ambiente es completamente una fiesta.

La zona de Barra, en cambio, se llena de tríos eléctricos (en una zona muy bien delimitada para ello), camiones con músicos, cantantes, DJs, orquestas… en su parte superior, alrededor de las cuales se baila más samba, se beben cervezas vendidas por “hombres y mujeres nevera” y se comen salchichas o queso asado recién cocinados en barbacoas callejeras.

barra-carnaval-02

Los alrededores de Salvador

Además del propio Salvador, esta ciudad tiene la posibilidad de, fácil y rápidamente, acceder a las islas cercanas desde el puerto marítimo del Pelourinho junto al Mercado Modelo.

Una opción es escaparse un día a la isla más cercana, la Ilha de Itaparica, a la que se puede llegar con transporte público o bien contratando excursiones de un día, y recorrerla casi por completo. En nuestro caso decidimos ir en transporte público, lo cual abarata sobremanera la escapada (5,20 reales por persona la ida y 4,20 la vuelta), y quedarnos en la playa que quedaba justo enfrente de la zona histórica de la ciudad. Fue una jornada de playa tranquila y muy agradable, con el skyline de rascacielos de Salvador de fondo mientras tomábamos el sol. Una estampa única.

Vistas de Salvador desde Itaparica

Además de ir a Ilha de Itaparica, la escapada estrella desde Salvador es Morro de São Paulo.

Morro de São Paulo

Morro de São Paulo es una isla semiparadisíaca (aunque bastante turística y comercial), genial para pasar 2, 3, 4 días como si estuvieras en el Caribe. Su atractivo reside en el hecho de ser una islita con varias playas, con un recorrido que une casi todas ellas lleno de restaurantes y chiringuitos con terrazas sobre la propia playa que ofrecen cada noche música en  directo, convirtiendo la cena en un auténtico espectáculo para los sentidos: buena comida, olor a mar y música brasileña de fondo… que, como contrapunto, no olvidan cargar en la cuenta… La verdad es que su atractivo es proporcional a su precio… Nosotros, para lidiar con este tema decidimos dormir en una “pousada”, como se llaman en la zona a los alojamientos, en Gamboa, otra zona de la isla menos concurrida (y para nosotros más atractiva aún por ello), a la que sólo se podía acceder en lancha. Nosotros a esta lancha, que conectaba Morro y Gamboa aproximadamente cada 15-20 minutos y que llevaba pasajeros pero también bolsas del supermercado y mercancía de todo tipo, le llamábamos nuestro taxi particular para ir a casa, y os aseguro que la agilidad que se gana subiendo y bajando del barquito… ¡es extraordinaria! Jeje.

En Morro hay muchas actividades para hacer, la mayoría de ellas pagando, claro 😉 La principal es tirarse en tirolina desde un pequeño risco junto al faro, a 70 metros de altura, para acabar cayendo en el mar, en la primera playa. 340 metros de recorrido, ¡una gozada! Su precio es de 40 reales.

También es posible realizar deportes acuáticos, montar en el “banana boat”… y lo que más nos llamó la atención, el “after beach“, una fiesta en barco que comienza sobre las 16h. Algunos locales de la isla también ofrecen este concepto de “música + cocktail” cuando comienza a bajar el sol hasta el anochecer, y cómo no, diversas fiestas nocturnas.

Otra de las actividades estrellas es realizar una excursión de día completo rodeando la isla, llegando a piscinas naturales que sólo se pueden alcanzar por mar y visitando la “Ilha de Boipeba”, otra isla cercana con un componente histórico del origen del lugar.

  • Cómo llegar: desde el Puerto Marítimo de Salvador, en el Pelourinho, hay un catamarán que comunica Salvador y Morro por 76,50 reales por persona la ida, yendo con la compañía Ilha Bela un viernes a las 10:30h de la mañana (llegando a las 13:30h aproximadamente) y 75,56 reales la vuelta, con la compañía Biotur un domingo a las 11:30h (llegando a Salvador a las 14:15h). OJO: ¡El barco se mueve muchísimo así que recomendamos tomar una pastilla antimareo antes del viaje! Sobre todo para la vuelta, donde todo el mundo acaba fatal porque va contra contracorriente… Si vais un viernes y queréis volver un domingo como nosotros, os recomendamos que compréis la vuelta pronto en alguna de las agencias de la isla para no quedaros sin sitio, pues mucha gente se monta este plan. La ida es posible adquirirla una media hora antes, al menos nosotros no tuvimos ningún problema haciéndolo así. Por cierto, el acceso a la isla tiene un coste de 15 reales por persona (tasa de preservación ambiental) y se paga la primera vez que llegas a ella.
  • Comida: en Morro es imprescindible cenar alguna noche en uno de los restaurantes de la playa, sobre la arena. Aunque el precio es relativamente elevado, la experiencia es inolvidable si te dejas atrapar por el ambiente.
  • Alojamiento: Pousada Jajú, en Gamboa (imagen debajo). Cuando llegamos nos habían dejado un cartel de bienvenida con la llave en la puerta de la habitación, en un primer piso. La posada consta de 3 habitaciones que forman la parte delantera de la vivienda familiar de los dueños. El desayuno se sirve en una terraza con vistas a un jardín /zona verde y al fondo el mar. Además de la habitación con baño privado, ofrecen un espacio común con sofás y televisión en el mismo primer piso, una cocina con armarios y fregadero y una zona con hamacas en la parte inferior.

Pousada JaJú - Gamboa - Morro de Sao Paulo

 

¡Si tenéis pensado ir a Brasil os recomendamos que hagáis una escapada a Salvador: ritmo, playas y alegría que se contagia sin querer!

 

Nota: Todos los precios de este artículo están en reales en el cambio de ese momento que era 1€ – R$3,26

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