Cristo Redentor vs Pan de Azúcar: duelo en las alturas de Río

Lo primero que hacemos cada vez que llegamos a una nueva ciudad es obtener un mapa para ubicarnos, lo segundo, averiguar cuáles son los puntos turísticos y planificar nuestros próximos días. Al llegar a Río de Janeiro dos lugares eran los que atraían toda nuestra atención por encima del resto: El Cristo Redentor (o Cristo de Corcovado) y el Pan de azúcar. Dos iconos de la ciudad que destacan sobre el perfil de la misma y que compiten desde las alturas por obtener la mejor vista de la ciudad de Río. Nosotros, curiosos, queríamos saber cuál de las dos vistas era la mejor, pero la verdad es que nadie nos lo dejaba claro, parecía que las dos enamoraban por igual.

El único lugar donde sí parecía haber un vencedor era en Tripadvisor, donde el Pan de Azúcar se llevaba las mejores críticas. Así que si queríamos salir de dudas nos tocaba ascender a ambas cumbres y verlo con nuestros propios ojos.

Pan de Azúcar

Fue la primera de las atracciones que visitamos. Llegamos a eso de la 13h con miedo de encontrarnos largas colas por ser Carnaval, pero todo lo contrario, en las bilheterias no había nadie. La entrada nos costó R$ 62,00 y la compramos en la Estación del Teleférico del barrio de Urca, medio de transporte que se utiliza para acceder al mismo.

Bondinho para subir al Pan de AzúcarEste morro se levanta sobre el mar, a la entrada de la bahía de Guanabara, formando un bonito panorama que se observa desde gran parte de la ciudad, lo que ha hecho que se convierta en un símbolo de la misma. Para ascender a la cima tomamos el famoso teleférico, o bondinho en portugués, que en dos tramos te lleva hasta la cima. El primer tramo va desde Praia Vermelha hasta el Morro de Urca a 220 metros sobre el mar. Este recorrido no dura más de 3 minutos, pero a mí me pareció una eternidad. Hacía tanto calor que sólo nos faltaron 3 minutos más al grill para estar doraditos y listos para ser comidos XD. La capacidad del teleférico es de 65 personas, y suerte que éramos menos, porque no tiene ningún sistema de ventilación más que una pequeña ventana por donde no entraba el aire.

Bondinho para subir al Pan de Azúcar

En esta primera parada pudimos ver una de las primeras cabinas de funicular que funcionaron para subir hasta el Pão de Açúcar.

Uno de los primero bondinhos

La vista de  la ciudad de Río hasta el parque de Tijuca dominado por el Cristo Redentor en lo más alto es realmente hermosa.

Vista de Rio de Janeiro desde el Pan de Azúcar

 

Al otro lado el Puente Río-Niterói (o Puente Presidente Costa e Silva) por donde sobrevolaban aviones que partían del cercano aeropuerto Santos Dumont.

Puente Río-Niterói

Enfrente ya veíamos la segunda altura del Pan de Azúcar, el cerro que realmente recibe este nombre (el primero como os decía es el Morro de Urca) reclamando que subiéramos, así que tomamos el segundo bondinho que demoró otros 3 minutos hasta la cima a 396 metros sobre el mar.

Pan de Azúcar

Desde este punto más elevado se podía vislumbrar la arena blanca de Copacabana y recorrimos un pequeño bosque de bambús que escondía unos simpáticos y pequeños monos.

Por último, aunque nosotros no llegamos a verlo, dicen que desde el Pan de Azúcar se puede disfrutar de un atardecer de película, con el sol ocultándose tras las montañas de Río, con el Cristo delante…

Cristo Redentor

Este gigante de 38 metros es la obra de Art Decó más grande del mundo. Situado en la cima del parque Tijuca es una de las 7 maravillas del mundo moderno que se escogieron por votación popular en 2007. A mi parecer es impresionante, pero me cuesta verlo por delante de otros lugares que se quedaron a las puertas como la Alhambra de Granada, en la que puedes perderte durante horas entre increíbles palacios musulmanes.

Para acceder al Cristo no escogimos la forma más común y multitudinaria ya que nos habían avisado de las posibles colas y horas de espera. La forma más sencilla y turística para acceder es tomando un tren en Cosme Velho que te deja en la misma base. Los billetes se pueden comprar por internet aquí. El precio es  R$ 68 (aplican un 10% más por gestiones) o en la misma estación por R$ 62. Ambas vías incluyen el tren y la visita al Cristo.

Nosotros escogimos subir en van (furgoneta) desde la playa de Corcovado por R$ 53 con entrada incluida. No tardamos ni 10 minutos en estar subidos a la furgoneta que nos llevó a la base del Cristo en aproximadamente media hora.

Nada más llegar empezamos a subir las escaleras, mientras el Cristo vergonzoso nos esperaba de espaldas, ocultando su rostro para el final.

Cristo de espaldas

Al situarnos en la cara delantera, junto con los cientos de turistas que intentaban sacarse la mejor foto: con los brazos abiertos, tirándose por el suelo para capturarlo completo, cogiéndolo de los brazos… nos quedamos impresionados por su enorme tamaño.

Cristo Redentor

Patri con el Cristo Redentor

Desde su posición privilegiada controla toda la ciudad de Río. Con sus brazos abiertos la abraza y la protege.

Rio desde el Cristo

Conclusiones

Reconozco que es complicado decantarse por una de las dos vistas, ya que ambas tienen su parte buena y mala, pero las dos tienen algo en común, y es que te enamoran de Río.

Desde el Pan de Azúcar se puede observar la panorámica de una forma mucho más tranquila, recorriendo diferentes balcones, sin tener que hacer colas por hacerte un hueco entre los turistas. Puedes dedicarle horas a la contemplación incluso sentado en una terraza, en una tumbona o en un banco. Pero las vistas desde el Cristo son mucho más bonitas, alcanzas a ver el gran tamaño que tiene la ciudad, y además, te permite ver la otra maravilla sobresaliendo sobre el perfil de la ciudad, el Pan de Azúcar.

Y a vosotros… ¿cuál os gusta más?

 

Nota: Todos los precios de este artículo están en reales en el cambio de ese momento que era 1€ – R$3,26

2 Comentarios

  • ruth dice:

    Me gusta más el pan de azúcar.

  • Bastian dice:

    La verdad estuve en las dos en el pan de azúcar y en el cristo corcovado, cada uno tiene la hermosura de distintos ángulos en particular me gustó más la del pan de azúcar, por la tranquilidad de tener una vista tranquila y poder disfrutar una cerveza ahí mismo en las mesitas

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